El profesor al hacer sus planificaciones no tiene que olvidar algo muy importante: “Los alumnos aprenden, haciendo” y, por lo tanto, deben tener oportunidad de mostrar lo que están aprendiendo. Si en una clase un estudiante escucha atentamente cómo se redacta, por ejemplo, una fábula, pero nunca escribe una ni concluye por sí mismo qué enseñanzas deja esa fábula, después no va a ser capaz de mostrar lo que aprendió.
Por lo tanto, el profesor debe desarrollar estrategias para que los alumnos todos los días, ¡sí!, todos los días, vayan demostrando lo que van aprendiendo y no se dediquen simplemente a acumular contenidos en su cerebro. Debe existir un tiempo en las planificaciones destinado justamente a aplicar dichas estrategias. Lo que el estudiante hace –los ejercicios de Matemática que resuelve o la disertación que realiza en una clase de Historia- eso sí queda en la memoria de largo plazo.
Autor: Héctor Canquil, profesor Educación Básica.
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