Libertad para soñar

Sueños por Mil es una organización en la que ya participan cerca de 90 jóvenes de entre 18 y 23 años que se dedican a alegrarle la vida a niños de todo Chile.
Comenzaron celebrando la navidad a 100 niños y terminaron siendo Viejos Pascueros para tres mil niños el año pasado. "El mejor regalo es uno mismo, al entrar como voluntario, el estudiante se entrega él mismo y se da para cumplir esos miles de sueños", afirma Rodrigo Bulnes, alumno de 4º año de Ingeniería Comercial de la Universidad Adolfo Ibáñez y miembro original de Sueños Por Mil.
La tarea de Rodrigo y otros miles de voluntarios a lo largo de Chile, ya no sólo se restringe al periodo de Navidad. "La actividad central son los talleres. Ahí se forjan los lazos y trabajamos para que ese vínculo sea de por vida", asegura.
Eso es lo que los anima, a pesar del trabajo que les significa encontrar a las personas realmente motivadas con que cuenta el proyecto. "De a poco hemos ido encontrando jóvenes que se entusiasman cuando ven la consecuencia y coherencia entre los ideales y la práctica".
Poder dar a oportunidad de soñar a los pequeños en riesgo social los tiene absolutamente comprometidos a no quedarse en la "conciencia social" y ya. "Creemos que debemos dejar de ser parte del problema y empezar a formar parte de la solución, ser activos en la superación del tipo de pobreza material y del alma", concluye Rodrigo.

 

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