¿Cómo ayudar a nuestros hijos?

Hacer que el niño reaccione ante una pataleta es una de las maneras para ayudarlo. Lo importante es que él sepa la causa de su conducta, porque muchas veces ni ellos saben lo que les sucede.
Los niños impulsivos, tienden a confundir los deseos de las necesidades, por lo tanto se los debe guiar y anticipar a las situaciones conflictivas del pequeño. De esta manera lograrán que el niño reflexione y discrimine.
También es importante que las metas que se le proponen al niño sean acordes a su edad y a sus capacidades. Un niño con menos habilidades puede frustrarse muy fácilmente. Por esto es importante que se valore el proceso y esfuerzo del niño para lograr el objetivo y no el resultado final.
En cuanto a los apuros, existen niños que empiezan a perder la paciencia. Es necesario ayudarlos a detenerse y a planificar, lo que es un excelente ahorro de tiempo. Mónica Larraín, psicóloga UC, da el siguiente ejemplo, "aún cuando sea encontrar los zapatos perdidos en la mañana en que debe salir para el colegio y sólo quedan los últimos 5 minutos. Otra posibilidad es ayudarlo a pensar en una solución más realista, aunque no tan buena, como ponerse las zapatillas de gimnasia antes de ponerse a buscar los zapatos, ya que si no los encuentra por lo menos tiene el problema parcialmente solucionado". Otro aspecto de la tolerancia a los apuros es el de aprender a respetar los propios ritmos de hacer las cosas.
Los imprevistos también pueden causar ansiedad y frustración en el niño, pero ello se puede trabajar bien en un pequeño intolerante. ¿Cómo?, ayudándolo a anticipar algunas de las cosas que pueden salir mal frente a algo que ha preparado con mucho fervor.
El objetivo final es formar a un futuro adulto que pueda relacionarse y trabajar conforme a sus necesidades, es decir, una persona, según Verónica Andrade, psicóloga infanto- juvenil, "menos estresada y que enfrenta la vida de manera positiva".



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