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Frustración
proveniente del aprendizaje de una nueva habilidad o contenido
Los chinos expresan muy bien en su dicho
"Todos los hombres son sabios unos antes y otros después",
la esencia de aquello que nos enseña a ser tolerantes ante la frustración:
La paciencia.
Santa Teresa de Ávila lo expresaba igualmente bien en su oración
"la paciencia todo lo alcanza". Todo lo alcanza puesto que la
paciencia sabe esperar y no dice cuando debemos lograr una meta, la paciencia
no se pone plazos, sólo busca la meta. "Entonces cuando un
niño enfrenta un nuevo desafió una de las cosas más
importantes que debemos enseñarle es a no ponerse plazos de cuándo,
ni con qué rapidez aprenderá. Sólo que lo hará:
aprenderá a sumar fracciones, ya brotarán las semillas que
plantó y si no son estas ya lo harán otras. Aprenderá
a andar en bicicleta lo que incluye muchas veces, varios porrazos, choques
contra la bicicleta del papá, topes con la cuneta y saltos imprevistos
en la vereda.
Aprender a hacer galletas incluye la vez que se olvidará de poner
polvos de hornear y las galletas quedarán como tabletas, o la vez
que distraída no acuda al horno sino hasta que un olor a quemado
la haga correr a la cocina", ejemplifica Mónica Larraín.
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