Frustraciones frente a los límites

Mientras más pequeños son los niños, más creen que el mundo gira alrededor de ellos y que todo lo merecen. Entonces, todo limite lo sienten como algo injusto pues va en contra de sus deseos, que, en su incapacidad de ponerse en el lugar de otro, no alcanza a comprender por que no le conceden lo que él quiere. "Entonces la frustración que surge frente al no, es necesaria y comprensible. No, no puedes acostarte en la cama del papá y la mamá porque tienes tu cama. No puedes quitarle el juguete a tu hermana porque ella estaba jugando con él. No, no puedes sacar la tierra de los maceteros porque se ensucia la casa", explica la psicóloga UC, Mónica Larraín. Y agrega, "estos límites le enseñan a l niño aquello que nos llevará a lo mejor toda una vida internalizar: Que mi derecho termina donde empieza el del otro. Y por lo tanto, a menos que queramos criar a un monstruo de egocentrismo, estos límites han de ser puestos con tranquila firmeza". La frustración que le viene al niño que se expresa con gritos, patadas y pesadeces debe pasar como pasa una tormenta de verano. En la medida que dicha expresión siempre reciba una recompensa o consuelo como el más de una vez utilizado "pobrecito", la pataleta será una conducta conveniente. En niño pensará "si me amurro o pataleo alguien me consuela y obtengo lo que quiero o, un sucedáneo o, por último, un premio de consuelo".

El punto aquí es nuestra propia capacidad de no sentirnos sobrepasados por esa expresión de frustración. Mónica Larrían explica, "frente a ello no hay nada que no remedie lo que dice una amiga mía "me voy a hacer una terapia para que no me importe." Hagámonos la terapia interna de que no nos importe la pataleta, la expresión de rabia o de frustración, si estamos convencidos del límite que estamos poniendo. Ese niño ya aprenderá que enojarse será doble trabajo: Enojarse y desenojarse".

Cómo estimular la tolerancia

· Se debe tomar conciencia de la baja tolerancia del pequeño y de las razones que la causa.
· Enfrentar al niño al motivo de su frustración que exprese sus sentimientos y explicarle que equivocarse es normal.
· Es importante que el niño aprenda a distinguir entre sus deseos y necesidades, para que así el niño pueda controlar su impulsividad.
· Fijar límites y metas según la edad y habilidades del niño puede evitar muchas frustraciones.
· Un toque de humor ayuda a superar situaciones difíciles.



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